07 de May de 2026
Lo que el SAT ve cuando mueves dinero entre tus propias cuentas
Mover dinero entre tus propias cuentas puede parecer inocente, pero si no quedó documentado en tu contabilidad, el SAT tiene facultades para presumirlo como ingreso omitido. Te explico cómo funciona y cómo defenderte.
Como abogado, con cierta frecuencia me llegan casos en donde el SAT detectó depósitos bancarios durante una revisión, los presumió como ingresos omitidos, y el contribuyente no entendía bien el porqué ni supo cómo defenderse. Al reunirme con ellos y preguntarles por esos depósitos, la respuesta que casi siempre escucho es la misma:
"Pero ese dinero ya lo teníamos, solo lo pasamos de una cuenta a otra."
Y tienen razón, el dinero era suyo. El problema es que el SAT no lo sabe, y si ese movimiento no quedó registrado correctamente en la contabilidad, la ley le permite presumir que fue un ingreso que nunca se declaró.
Así funciona la presunción del artículo 59 fracción III del Código Fiscal: si el depósito no tiene respaldo contable, se trata como ingreso omitido hasta que el contribuyente demuestre lo contrario.
Y demostrar lo contrario no es sencillo. No basta con explicarlo durante la auditoría ni con mostrar estados de cuenta con cargos y abonos similares. El Tribunal Federal de Justicia Administrativa, en el precedente IX-P-SS-435, fue muy claro: hay que probar que el dinero salió de una cuenta, que entró a otra, que todo quedó registrado en la contabilidad y que en ningún momento el patrimonio aumentó. Para eso casi siempre se necesita un perito contable que lo acredite con documentos, números y registros.
Lo que más me preocupa cuando reviso estos expedientes es que la mayoría eran evitables. El problema no fue el traspaso en sí, sino que nadie le dio importancia a documentarlo en su momento. Un movimiento que tarda segundos en ejecutarse puede tardarse meses en explicarse ante el tribunal si no hay nada que lo respalde.
Por eso siempre recomiendo que una auditoría del SAT se atienda de manera conjunta entre el contador de la empresa y un abogado. No es un gasto, es una decisión que reduce riesgos. Lo que no se prevé en la revisión, se paga en el juicio.
Al final, la idea es simple: mover dinero entre tus propias cuentas no genera un ingreso, pero sin documentos que lo respalden, el SAT puede presumir que sí.
Compartir artículo
¿Tienes una situación legal que resolver?
Primera consulta confidencial sin costo.
Agenda tu consulta